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sábado, 7 de abril de 2012

"La Elegidad" o los treinta años de centralismo absolutista del socialismo andaluz.

Antes que nada quiero aclarar que esta crítica que aquí expongo no se realiza, en modo alguno, hacia la ciudad de Sevilla como ciudad, ni hacia los sevillanos, a quienes respeto y admiro por su tenaz manera de defender lo suyo. Con este texto pretendo hacer una crítica justificada sobre la tendencia centralista, injustificada y extrema, que Junta de Andalucía ha llevado a cabo perjudicando con su postura al resto de las ciudades andaluzas, especialmente y desde mi punto de vista, a Málaga.

Quizás sea que, el sistema capitalista de libre mercado en el que estamos inmerso los Estados occidentales dictamine que para la pronta evolución de una determinada región con bajos índices de desarrollo en todos sus ámbitos, es "recomendable" apostar por una ciudad determinada, preferentemente por la que tenga mayor población, o la de más peso político, o histórico o cultural... en detrimento del resto de ciudades que conformarían esa determinada región.
Para que Andalucía saliera de sus miserias en todos los ámbitos: político, económico, social, cultural... decidió ese núcleo duro de políticos autoerigidos y mayoritariamente constituidos por paisanos de una misma ciudad, que la manera más rápida y efectiva para el desarrollo de toda la región sería elevar a la categoría de gran ciudad, la suya, la cual la consagrarían como la abanderada, el motor regional, la cabeza visible, la ciudad líder, el espejo donde las demás se miraran, el referente nacional e internacional de esta comunidad.
Que Sevilla fuese elegida por "los dioses" de la política autonómica -que no por el pueblo- para protagonizar tal hazaña, no fue ninguna sorpresa. Con la milonga de que "celebraremos un plebiscito para elegir qué ciudad queremos los andaluces sea la capital de nuestra región" otorgaron ya de antemano ese privilegio a esta ciudad como la elegida. No iba a haber marcha atrás. El tiempo borraría esta idea sufragista que ofrecía la posibilidad de que pudiera haber alcanzado este rango otra ciudad, como por ejemplo Córdoba o Antequera. Una vez anulada tal posibilidad, la Junta de Andalucía se consagrarían en invertir, invertir e invertir todo el capital necesario para convertir a la nueva capital en esa ciudad desarrollada, grande y moderna comparable como mínimo a ciudades españolas como Valencia, Barcelona o Madrid, o de la categoría de las ciudades preeminentes de Europa.
Como ya digo, no optaron por el desarrollo igualitario de todos los pueblos y ciudades de Andalucía por igual, -en base a sus necesidades y sus posibilidades-, pues esto haría que el montante de las inversiones anuales necesarias para todas ellas quedara repartido, tan repartido, que la ciudad elegida como abanderada no iba a terminar de destacar ni llegar a alcanzar esa categoría requerida de referente internacional. Con una política de igualdad en inversiones, el desarrollo excepcional de la elegida se alargaría tanto en el tiempo que no sobresaldría demasiado por encima de las de su entorno, quiero decir, Córdoba, Granada, o especialmente Málaga.

¿Por qué especialmente Málaga? Porque Málaga era por aquel entonces -y creo que hasta ahora- la ciudad con la economía más pujante de la región. Era, y sigue siendo, la que más dinero genera y aporta a la Comunidad Autónoma. Por aquel entonces, principios de los ochenta, Málaga era la segunda ciudad de Andalucía en población, pero las proyecciones demográficas indicaban que a mediados o finales de los noventa iba a ser la primera, pues su crecimiento demográfico era el mayor de Andalucía. Estos y otros factores convertían a Málaga en una rival importante y a tener muy en cuenta por la elegida; a dedo. El empecinamiento reiterativo a través del tiempo de que Sevilla debe de ser la principal ciudad de Andalucía derivó en unas prácticas políticas que rozan ya la psicopatía por parte de los sucesivos gobiernos socialistas en la región, pues esa política pro-sevillista se convirtió por contraposición en una política anti-Málaga. “¡No debemos dejar que Málaga la supere en nada¡” parece que habían determinado.
Si Málaga continuaba avanzando según esas previsiones, la elegida perdería su protagonismo, y con él las enormes inversiones económicas, políticas, culturales así como el resto de las inversiones programadas que debían quedar más equilibradas, y eso supondría un lastre considerable para las pretensiones del clan socialista. Entonces se pusieron manos a la obra ¿cómo evitar que esto suceda? Pues por ejemplo restando población a la ciudad de Málaga. "Tenemos un grupo que reivindica la autonomía de Torremolinos, -hasta entonces barrio de Málaga- haremos realidad sus deseos. Segregamos Torremolinos". Málaga así perdía unos cuarenta mil habitantes; para (2011) serían casi unos setenta mil. Como contrapartida, "centralizamos todo el gobierno regional en la capital, todas las consejerías, todas las instituciones, todos los organismos...confiriendo todo el personal necesario para el funcionamiento del aparato administrativo a la ciudad elegida", así se reforzaría el número de población. Y aquello que tanto criticaron los políticos a Madrid, andaluces de pro, por su absolutismo centralista, quedó pequeño comparado con lo que se convertiría la capital de Andalucía.

A día de hoy intentar justificar la ingente cantidad de inversión económica llevada a cabo por el Gobierno Central y el Gobierno Autonómico en la capital de Andalucía durante 30 años por el mero cómputo poblacional respecto a las demás, no tiene sentido. Málaga tiene 568.000 habitantes (2011), segunda ciudad en población de Andalucía y sexta de España. Sevilla la supera en tan solo 135.000 habitantes. La diferencia entre ambas ciudades, como digo, no justifica en modo alguno la tremenda diferencia en cuanto al trato político y económico que se dispensa ambas. Sevilla no es la Barcelona de Andalucía por mucho que así lo hayan decidido los políticos, -o incluso lo hayan intentado plasmar en los mapas patrocinados por la Junta de Andalucía donde La Elegida y su provincia aparecen plagadas de grandes poblaciones, mientras que en la provincia de Málaga, el trazo que delimita a la ciudad ha sido reducido a la mínima expresión y las demás grandes poblaciones malagueñas han sido relegadas, a ojo vista, a la posición de pequeños pueblos- Hasta ahí llega la paranoia del Gobierno andaluz respecto a la animadversión por Málaga.
Quisimos los andaluces que el gobierno de nuestra región estuviese en manos del Partido Socialista; y quisimos que esto sucediese de manera permanente y total hasta ahora. Y así ha sido hasta la fecha por treinta años -y puede que más-. Desde entonces la política del gobierno de la Junta de Andalucía parece haber optado por dos vías divergentes: propiciar por todos los medios el desarrollo de la capital política de Andalucía, y por otro, evitar que su principal rival, Málaga, consiga adelantarla en modo alguno.

¿Cómo comenzar con ese plan de preponderar a "la ciudad elegida"?
En principio diseñar y construir una red de autovías y carreteras en torno a ella. De todos es sabido que la implementación de los sistemas de comunicación es la base para el desarrollo económico y la prosperidad de cualquier urbe o región. Por contra, se dedicaron a hacer lo posible para que la construcción de estas autovías y carreteras en Málaga se retrasen al máximo. Y así fue. La única autovía que Málaga posee hoy por hoy (2012) directa a Madrid vía Córdoba quedó concluida en diciembre de 2009. Aún no han sido concluidas las obras de la denominada Autovía del Mediterráneo que quedó postergada a favor de la autovía A-92 que une Puerto Lumbreras (Murcia) con Sevilla, vía Granada-Antequera. Nuevamente se evitó Málaga. Por contra, la capital de Andalucía, a día de hoy (2012) posee seis salidas por autovía que las une con las principales ciudades de España. Pero por supuesto esa psicopatía desarrollada hacia Málaga desde el centralismo andaluz, en este sentido, nos ha proporcionado otro ejemplo descarado más: el recién diseñado eje ferroviario del mediterráneo europeo no pasará por Málaga -parece ser que Málaga no está en el Mediterráneo, ni es una ciudad lo suficientemente importante para tal trazado- y sí concluirá en Sevilla -que parece ser que sí está en el Mediterráneo-. De la misma forma el eje ferroviario central europeo también concluirá en la ciudad Elegida. ¡Vaya! dos a cero. Y aun no tenemos claro quien propuso este trazado: ¿fue el Gobierno de Bruselas quien lo decidió por su cuenta? o ¿dicho trazado ha sido decidido según estudios y propuestas de los distintos gobiernos regionales que los afectan? Lo que sí es cierto es que hace tan solo unos días el Gobierno europeo ha ratificado que el trazado previsto no se cambiará, que Málaga, a pesar de su alta densidad de población costera, a pesar de su gran actividad económica, a pesar de que en su provincia se ubica la única ciudad de España de más de cien mil habitantes (Marbella) sin conexión ferroviaria, seguirá aislada del resto de Europa a través de esta conexión para mercancías y alta velocidad para pasajeros. Otra vez han conseguido aislar a Málaga y dejarla descolgada del resto de infraestructuras que conlleva desarrollo y futuro.

Fue en el año 1992 cuando se le dio el salto de imagen definitivo a "la elegida", haciéndola protagonista absoluta en la región. Huelga decir la enorme inversión económica realizada en los llamados "fastos del 92" que incluía la Exposición Universal, la construcción de la primera línea de alta velocidad en España, el nuevo entramado de autovías y carreteras, las nuevas infraestructuras urbanas, la reestructuración de la ciudad, rehabilitación de barrios, publicidad internacional, prestigio mundial... la idea de ciudad líder de Andalucía ya comenzaba a tomar un cariz auténticamente serio y definitivo. Nos prometieron aquellos políticos a los andaluces que todos ganaríamos con la puesta en escena de la Expo 92. Para Málaga, por ejemplo, se presentó el proyecto de transformación del río Guadalmedina cuyo cauce seco y desolado partía a la ciudad en dos. El nuevo proyecto integraría a la ciudad dividida con un nuevo bulevar cargado de vegetación y servicios. Es el año 2012 y el cauce del río Gualdamendina continúa exactamente igual que entonces. Fue tal la inversión destinada para la celebración de la Expo 92 en la capital de Andalucía que no quedó casi nada de dinero para más nadie. La lista de déficits en infraestructuras pues se hizo larga. Málaga continuaba con una estación propia del siglo XIX, no poseía un simple auditorio -ni aún lo tiene-, o un palacio de exposiciones, los barrios continuaban y continúan degradados, no se construían autovías, los políticos socialistas andaluces ni siquiera pensaba conectar a Málaga con el tren de alta velocidad, por ejemplo, pues la conexión por alta velocidad se llevó a cabo gracias al Gobierno Central (PP).

Málaga y toda la Costa del Sol, enclave turístico por excelencia y unos de los más reputados y mundialmente conocidos, necesitaba urgentemente el saneamiento integral de sus aguas residuales, con ello ganaría enormemente la calidad de sus aguas litorales, y ganaríamos todos, los malagueños y andaluces pues un mejor desarrollo turístico aportaría más economía y más mercado a toda la región. Pero desde la Junta de Andalucía, en sus inicios, tuvieron la feliz idea de anunciar que el turismo de sol y playa ya estaba acabado. Cuestión que a día de hoy se muestra totalmente equivocada. Por este motivo u otros, la cuestión es que el saneamiento integral de la Costa del Sol, cuarenta años desde que se comenzó a reivindicar aún no se ha concluido. Consiguientemente las aguas de las playas de la provincia malagueña ofrecen una escasa calidad a la enorme cantidad de turistas que aún nos visitan. Y para rizar el rizo, la misma institución que ha eludido corregir tamaña deficiencia, Junta de Andalucía, se dedica a cerrar playas en Málaga por contaminación, justo al comienzo de la temporada alta con la consecuente alerta en los operadores turísticos y la cancelación de reservas, problema producido precisamente por esa falta de inversiones de este Gobierno en la zona. !!Toda una "excelente" política de desarrollo y prestigio para la Costa!!
Y así puedo enumerar un sinfín de ejemplos de agravios hacia Málaga que parecen resumirse en una sola idea: "tenemos que tornarla en una ciudad insufrible". Y se han aplicado bien a fondo: retrasos constantes de los distintos PGOU de la ciudad para obstruir la construcción de viviendas y de las infraestructuras necesarias. La Junta de Andalucía desde Sevilla debe dar el visto bueno de lo que Málaga quiere hacer consigo misma; hay quienes aseguran que se trata de una “intrusión de competencias”, pues tales competencias se suponen son propias y únicas del municipio al que le afecta. De este modo se encarecen las viviendas, se reduce la compra de inmuebles y con ello se frena, en la medida de lo posible, el aumento poblacional. El último PGOU fue retrasado por 7 años sin ninguna concesión parcial. El segundo Hotel de 5 estrellas de Málaga lleva un retraso de unos cuantos años. Su diseñador, Moneo, señaló que nunca había sufrido semejante situación en ninguna otra ciudad. Y hablando sobre la edificación en Málaga… la cuestión de las torres Repsol; si para los expertos "una ciudad muestra al mundo su prestigio económico y su nivel de modernidad por medio de sus rascacielos", ese privilegio en Andalucía no lo iba a ostentar Málaga, ni mucho menos. En Málaga se diseñó una torre de 160 m. –iba a ser la construcción más alta de Andalucía-, unos meses después en Sevilla se diseña otra torre con 10 m más. No contentos con esos metros con los que ya la superaba, para que no haya ningún riesgo de rediseño o truco arquitectónico por parte de los malagueños, la Junta de Andalucía no concedía el permiso de construcción de la torre malagueña por problemas de “conectividad”. Una vez desmontada la sinrazón de tal postura, acuden a Aviación Civil para impedir que no se construya a tal altura. Finalmente lo consiguen y ésta queda rebajada a 120 m. La Elegida, como no, también iba a tener la torre más alta de Andalucía. Otro hito en la preponderancia de la ciudad sobre el resto de las demás urbes andaluzas. Pero parece ser que les puede salir el "tiro por la culata": la UNESCO retirará la titularidad de "patrimonio de la Humanidad" a la ciudad si ésta construye tamaño edificio. Aún está el debate pendiente sobre su futuro.
Más sobre el PGOU de Málaga, la Junta de Andalucía decretó que en la ciudad de Málaga no se podría construir más allá de la autovía construida como segunda circunvalación. Algo grotesco y fuera de lugar por la artificialidad de la “frontera” establecida. Así, el Gobierno andaluz pretende construir un cinturón verde en torno a la ciudad recurriendo a la cuestión ecológica y medioambiental que tan bien se vende en estos tiempos, pero por otro lado se niega a instalar un parque metropolitano en unos terrenos adyacentes a la ciudad. Algo contradictorio. Se nos quiere vender muy bien el tema ecológico, y sería aceptable si la finalidad fuese conseguir que Málaga alcance el mínimo exigido de metros cuadrados verdes por habitantes –que no los tiene-, pero no con la intención última de que la ciudad de Málaga ya no pueda expandirse mucho más. Porque en el caso de Sevilla, con un municipio de unos 140 km cuadrados ya está prácticamente todo ocupado, mientras que el municipio de Málaga, con el triple de extensión, todavía le queda mucho por delante. En este sentido la Junta de Andalucía, sabedora de que el futuro urbano de las ciudades está en el desarrollo de sus áreas metropolitanas, a la vez que encierra a Málaga en un cinturón verde propicia la construcción de grandes complejos urbanísticos en los municipios aledaños a la capital de Andalucía con la intención de que en un futuro más o menos próximo, termine convertida ésta en una macro-ciudad absorbiendo a las poblaciones periféricas. Toda una política de largo alcance para "la elegida". Porque una cuestión si me queda clara: la máxima pretensión de la Junta de Andalucía hacia Málaga, todas sus maniobras y todas sus intenciones hacia esta ciudad están basadas en una finalidad decidida: que Málaga no supere en habitantes a Sevilla.

¿Más agravios y tropelías? pues sí, claro que los hay, y muchos. En 2009 Málaga se ve despojada de otra institución más, ésta centenaria, La Confederación Hidrográfica del Sur, en contra de la normativa europea de "unidad de cuenca", pero el centralismo sevillano no tiene límites y éste se ha convertido ya en un centralismo caduco y extremo, en una sinrazón propia de cualquier dictadura africana, perdiéndose en una especie de política decimonónica trasnochada.

Quiso la Junta de Andalucía conseguir crear una entidad financiera netamente andaluza, para ello debían de fundir al menos a la mayoría de las Cajas de ahorro más potentes de la región en una sola. Unicaja de Málaga era, y sigue siendo, la entidad económica más potente de la región, y lo lógico hubiese sido que Cajasol de Sevilla, de menos recursos económicos que la entidad malagueña, se hubiese integrado en ésta para que se concretara esta pretensión económica. Pero una de las condiciones irrenunciables de Cajasol ante la fusión con Unicaja era, como no, que la sede central del nuevo banco fuese ubicado en Sevilla, y no en Málaga como la lógica y la razón dicta. Como no se pasó por el “aro” pues Málaga ahí si podía disponer pues tal decisión estaba fuera del alcance de la Junta de Andalucía, finalmente Cajasol no consintió en fusionarse con Unicaja, no sin antes llamar “catetos” a los malagueños que no queríamos que nuevamente la Elegida volviera a hurtarnos otra institución, otra oportunidad, otra práctica ominosa para el centralismo. Ahora se lamentan de la oportunidad perdida por no haberse creado un gran banco andaluz, y de haber direccionado este dinero sevillano hacia un entramado de bancos que finalmente serán gestionados desde Cataluña. No comprendían cómo nos oponíamos a que también la elegida fuese la capital económica de Andalucía; titularidad que se le ha negado a Málaga por sistema –única ciudad de España en sus dimensiones que oficialmente no es capital de…algo- y nunca se lo reconocerá la Junta de Andalucía porque tal título también lo quieren para la Elegida. Catetos, terminología despreciativa a la que habitualmente han recurrido desde la Junta de Andalucía para descalificar a los malagueños que pretendemos evidenciar los sistemáticos agravios comparativos hacia Málaga con respecto a la Elegida, y de este modo pretender cerrarnos la boca; pretenden silenciar con la descalificación y la ridiculización de quien se pronuncien al respecto. Ante tal postura gubernamental, ya se abstendrá cualquier político malagueño perteneciente al partido dominante (PSOE) de realizar cualquier tipo de declaración donde deje en evidencia tales agravios. Más pendientes de conseguir la continuidad y la promoción personal dentro del partido que de protestar por los despropósitos de la Junta con Málaga, comulgan con “ruedas de molinos” antes que arriesgarse a ser apartado del aparato político dominado desde el centro del “stablishment” andaluz.

Por otro lado está el asunto de la promoción y publicidad de La Elegida no solo en el ámbito andaluz y español, sino ya en el europeo y el mundial. Ya he comentado el gran impulso que supuso para ésta la celebración de la Expo 92, pero claro, no iba a quedarse ahí la cosa. Esta tendencia por promocionar la ciudad a costa del resto de la Comunidad estaba en su fase inicial. Se pretendía una serie sucesivas de “macro-campañas” publicitarias para poner en valor a La Ciudad, concebida como única y centro de todo. Lo siguiente fue la celebración del Campeonato Mundial de Atletismo en el año 1999. Otra gran inversión en publicidad para la ciudad. Y con este derrotero, la elegida nuevamente se presenta para ser sede de otra gran celebración deportiva, -de hecho se trata de la mayor celebración deportiva-: Las Olimpiadas, y lo hace para celebrarlas en el 2004, nuevamente vuelve a intentarlo para el 2008 y finalmente para el 2012, rechazada en todas las ocasiones. Hay que recordar que rechazó el ofrecimiento de Málaga como subsede olímpica –debe ser la única protagonista- Pero la elegida no desistirá y ya prevé que para el 2020 se volverá a presentar como ciudad candidata. Mientras tanto, para la continuidad de su promoción internacional todos los andaluces pagamos un medio de comunicación propio: Canal Sur Televisión que también emite para toda Europa, norte de África y América. Este canal en verdad se hubiese llamado mejor Canal Sevilla. Indiscutiblemente esta ciudad es la protagonista absoluta de este canal, por ejemplo, en los informativos, no en vano es la capital política, cultural, social, y pronto económica de la comunidad; es comprensible. Así que, todos los eventos importantes en todos los ámbitos posibles tienen lugar aquí. Y si se lleva a cabo cualquier celebración importante en otra ciudad, tal protagonismo queda minimizado por este canal y compensado con otros celebrados en la ciudad elegida elevando su importancia a la máxima potencia: congresos internacionales, encuentros mundiales, celebraciones multiculturales… Hay un programa “Andalucía Directo” en el que pude comprobar el absoluto protagonismo de la elegida respecto a las demás ciudades andaluzas: en ella se daba el máximo número de conexiones, prácticamente todas eran verdaderamente en directo, en las demás había mucho de grabado, además la duración de cada conexión era siempre mayor para esta ciudad, y ya no digamos cuando se retransmite una celebración típica, como por ejemplo la Semana Santa. Ahí, como no, se esmeran al máximo para marcar diferencia entre la semana santa sevillana de la del resto de Andalucía. Recuerdo perfectamente, aunque no el año pues me parece fue en la retransmisión de 2010, que para televisar este evento, desde Sevilla se instaló una serie de cámara, entre cuatro o cinco apostadas en los lugares más estratégicos de la ciudad para exponer al público una espectacular vista de tal celebración, algunas de ellas móviles-automáticas las cuales describían movimientos en trávelin, obteniéndose espectaculares y cinematográficas secuencias; mientras que por ejemplo en la retransmisión que se ofrecía desde Málaga solo había una triste cámara apostada en la Alameda Principal, fija e inalterable. Igual ocurría en el resto de las provincias andaluzas, a las que no me he referido en esta crítica por el simple hecho de que desconozco cuál es el grado de agravio que sufren respecto a la capital de Andalucía; cuestión que no dudo que se dé. Volviendo al tema, también recuerdo otro programa, Andaluces por el Mundo, donde ocurre algo semejante, son los sevillanos los que más aparecen en este programa, y de “casualidad” es una constante que se hable más de Sevilla que de la propia ciudad que se está mostrando, por comparación. Es raro que no diga la protagonista: “esto en verdad me recuerda al Parque de María Luisa… y tal”, digo la protagonista porque igualmente la mayoría de las veces son mujeres las protagonistas, pero esa es otra cuestión que aquí no viene al caso. Lo cierto es que se está creando y se ha creado una imagen inmejorable de la Elegida por todo el mundo en general, y por España en particular. Porque para España desde luego ésta parece ser la única ciudad donde se celebra la Semana Santa, o una Feria, o es la única ciudad donde hace calor, o donde se reciben turistas, o donde llueve… o la única referencia universitaria, u hospitalaria, o comercial en toda Andalucía. Si no, por ejemplo, sintonice Radio Nacional de España en su desconexión con Andalucía para dar las noticias de las 13:00h. La expansión constante y sistemática de la cultura sevillana ha colmado todos los medios como protagonista indiscutible del acervo andaluz: si más allá de Despeñaperros te oyen hablar te preguntan: “¿sevillano?”, “pues no, andaluz!” le respondes. No les han dejado margen alguno para colegir que hay otras siete provincias más en Andalucía.
Y continuando con el protagonismo cultural de la Elegida… En Málaga se celebra desde hace 15 años el Festival de Cine Español de Málaga, con un éxito magnífico y una promoción inestimable para Málaga en el ámbito español e internacional. A la vista de este enorme éxito para Málaga, no sé por qué me da a mí que la Junta de Andalucía a “metido mano” aquí queriendo contrarrestar este acierto para Málaga, y haya decidido a través del Ayuntamiento sevillano… ¿el qué?: ¡pues la celebración de otro festival de cine pero por supuesto de mayor calado y envergadura que el malagueño! El Festival de Cine Europeo de Sevilla. Estoy convencido que si en Málaga se hubiese celebrado el Festival de Cine Europeo de Málaga en la ciudad elegida se hubiese creado un Festival de Cine Internacional; y si el de Málaga fuese de carácter internacional aquellos hubieran optado por celebrar el Primer Festival de Cine Galáctico de la historia, sin duda, siempre con la intención de estar por encima. Aún recuerdo la conversación que tuve con un cantaor e investigador flamenco malagueño que me refirió apesadumbrado, ya hace unos 17 años, que no iban a poder celebrar un determinado festival flamenco porque la Junta de Andalucía no iba a subvencionarlos pues ponía como condición, y según palabras textuales de este hombre serio y de confianza: “imponía que al menos el cincuenta por ciento de los cantaores que acudieran al festival fuesen sevillanos”. Para muestra un botón sobre todo lo que os vengo contando.

Por otro lado queda pendiente, y parece que próximamente se producirá, la aprobación del Estatuto de Capitalidad para Sevilla, -según un dirigente andaluz, para compensar ese esfuerzo que soporta la ciudad por ser capital del Andalucía- como dijo un periodista de diario Sur “!manda cojones¡”. Así, sin más, espetado sin sonrojo alguno. Aquí lo que nos tememos no es que se haga oficial lo que es una realidad inalterable, sino que esto suponga nuevamente una excusa más para recibir más y más inversiones extras a consta de las demás ciudades andaluzas. Bueno, no es un temor, va a convertirse en una realidad.
Para no hacer esta denuncia interminable, la resumiré con la acertada conclusión de un magnífico periodista malagueño que dijo: “la relación de la Junta de Andalucía con Málaga daría para un Tratado”, Y quiero concluir con algunos titulares de periódicos que nos ilustran perfectamente sobre el empecinamiento maniqueo que la Junta de Andalucía ha mostrado hacia Málaga para convertirla en una ciudad “insufrible”. En resumidas cuentas, todos los indicadores sobre la ciudad y provincia de Málaga que dependen de la Junta de Andalucía confirman que así es. Algunos titulares en periódicos:
• El gasto sanitario cae este año y sitúa a Málaga en el furgón de cola de España
• IU denuncia que faltan 30 centros educativos más en la provincia de Málaga
• El PP asegura que el PSOE ha relegado a Málaga a la cola de la sanidad en Andalucía
• Los malagueños siguen a la cola de Andalucía en las listas de espera para ser operados
• Málaga, a la cola de Andalucía en inversiones hidráulicas
La Biblioteca de Málaga se sitúa a la cola de Andalucía en visitas y préstamos de libros
• Málaga vive la crisis con un nivel salarial a la cola de España
• Los planes urbanísticos de los municipios malagueños no terminan de arrancar
El sueldo de los malagueños, a la cola de España
• La reconversión a VPO no termina de arrancar
• A la cola en industria. Si los municipios de la Costa del Sol destacan en el sector servicios, en industria se encuentran en el vagón de cola de la comunidad autónoma
• Los malagueños, los más castigados por las listas de espera del SAS
• Los preuniversitarios malagueños están a la cola de España en vocabulario
DEPORTES/MÁS DEPORTES
A la cola de las grandes capitales
El paro se ceba con Málaga, la provincia con la mayor subida del desempleo en noviembre
• Málaga es la provincia andaluza donde se espera más tiempo para ver a un especialista
• OPINIÓN : La Junta tira Málaga
Basta con la síntesis del titular: Málaga a la cola de los presupuestos de Andalucía. Así que otro año más ahí está el titular de todos los años: Málaga, a la cola del presupuesto per cápita. [+]
• La macrofarsa del hospital
• El PP denuncia que Málaga vuelve a ser la última en inversión por habitante
Según el PP, de los 485 euros por habitantes previstos para 2010, a fecha de hoy la provincia solo ha recibido 14,9. «Esta es la gran tomadura de pelo de la Junta y el PSOE con Málaga», apuntó
• Un hospital en lista de espera
21-09-2008
El sindicato Comisiones Obreras presentó un estudio que incidía en que Málaga necesitaba 600 camas hospitalarias ante la masificación de Carlos Haya y el Clínico, y porque estaba a la cola de Andalucía en el número de camas públicas. [+]
• Los malagueños son los andaluces que más esperan para ser operados
• Bendodo pide al PSOE que "miren a la cara a los 200.000 parados de Málaga"
• Málaga necesita otro hospital
Se llame como se llame, Málaga necesita la construcción inmediata de un hospital. Málaga, con 2.720, más 374 concertadas con clínicas privadas, está a la cola de Andalucía en ese registro.
• Las carencias de la sanidad, sin respuesta tres años después del anuncio del macrohospital

Y que nadie se confunda, si el 30 de noviembre de 1991 se inauguró la terminal 2 del aeropuerto de Málaga es porque fue construida por el Gobierno Central, como prácticamente todos los grandes proyectos de Málaga: conexión con el ave, estación adaptada a la alta velocidad, autovías y carreteras, ampliación de puerto, así como la terminal T3 del aeropuerto. Las mayores infraestructuras ejecutadas en Málaga, y aún las previstas, como el Anillo Ferroviario de Antequera, se han llevado a cabo a través del Gobierno Central (tanto del PP como del PSOE) exceptuando alguna que otra infraestructura de capital e iniciativa andaluza (fundamentalmente metro y palmeral de las sorpresas, Ciudad de la Justicia: edificio insuficiente ya el mismo año de ser inaugurado, donde son utilizados los sótanos húmedos y malolientes como despachos y oficinas). Hay que decir que gracias a la ampliación del puerto y la adaptación para la recepción del turismo de cruceros, Málaga es ya la segunda ciudad de España en este tipo de turismo, y subiendo. Bueno, aquí la Elegida, también quiso quitarnos el protagonismo pues ante tal éxito malagueño, el Ayuntamiento hispalense –supongo que con capital igualmente de la Junta de Andalucía- están dragando el Guadalquivir en el puerto de la ciudad con la intención de recibir también cruceros, o mejor dicho, para recibir allí a los cruceros que llegan ahora a Málaga, pues según el anterior alcalde de aquella ciudad refiriéndose a estos turistas: “así podrán evitar el engorro de tener que pasar por Málaga” para llegar a su ciudad, para él, parece ser que único destino turístico posible de Andalucía.

¿Por qué en Málaga se han realizado tan grandes infraestructuras invirtiéndose tal cantidad de capital en tan poco espacio de tiempo? Pues simplemente por los motivos que aquí me he referido, por la negligente e intencionada dejadez que el Gobierno andaluz ha hecho gala con Málaga desde la fundación de la Junta de Andalucía, durante 30 años. Era tal el retraso que Málaga arrastraba con respecto a las principales ciudades de España, –os recuerdo: 6ª ciudad en población- era tal las oportunidades perdidas de desarrollo para Málaga, era tal la desidia sobre esta ciudad, que no les han quedado otro remedio que ponerla al día rápidamente. Se han visto ya obligados a incrementar e implementar las posibilidades de Málaga para poder desarrollar sus potencialidades, apagadas intencionadamente desde el gobierno regional; porque en definitiva no solo salimos ganando los malagueños con estas inversiones necesarias y legítimas, sino también todos los andaluces y el resto de España. Ante tal avance en Málaga facturado por el Gobierno central, el gobierno de la Junta de Andalucía presto a aprovechar la más mínima posibilidad para la capital de Andalucía está rápidamente construyendo autovías y vías de alta velocidad entre Málaga y Sevilla con vistas a poder obtener también provecho de este próximo desarrollo de nuestra ciudad.
Nuestra meta no es ya ser los primeros de Andalucía, pretensión lógica y legítima de cualquier ciudad respecto a su entorno si las circunstancias así lo hacen posible, y sin cometer tropelías alguna con otras ciudades; nuestra meta ahora debe ser conseguir que posibiliten el desarrollo adecuado de nuestras potencialidades, ahogadas hasta ahora por una cuestión, ya más que política, de empecinamiento paranoide protagonizado por la Junta de Andalucía.